warhammer

En este artículo me gustaría narrar mi experiencia en lo referente a montar un equipo de ETC. Para empezar, las siglas hacen referencia al European Team Championship y me referiré a la modalidad de 9th Age. Se trata de una competición por equipos de ocho jugadores que se realiza a nivel internacional. Para conseguir plaza para dicho evento hay que clasificarse en una final nacional a la que se accede por medio de torneos regionales… y ahí fuimos.

Por circunstancias, este año, una de las sedes elegidas ha sido Menorca. Como consecuencia, se formaron tres equipos en Mallorca. En estos equipos, han participado muchos miembros de esta asociación y de hecho, el participar el año pasado en el regional de Alcoy fue el detonante para que muchos de los jugadores de novena diéramos el paso y nos uniéramos a AIF.

 

Primer paso: reclutar a 8 jugadores. Conseguir a ocho jugadores dispuestos a viajar, que tengan un cierto nivel de juego, que además tengan un ejército de 5000 puntos (antiguos 2500) completamente pintado y que estos ejércitos no se repitan, puede parecer sencillo pero no lo es.

Para empezar, los que probablemente son los 8 jugadores más en forma de la isla formaron un equipo. Eso te deja con pocos jugadores con experiencia en estas lides y no solo hablo de jugar. Nuestro compañero Sebas asumió la capitanía y empezó con el “reclutamiento”. En estos intentos por conformar un grupo, unos cayeron por motivos personales, otros por compromisos laborales y finalmente se formó un equipo heterogéneo dispuesto a presentar batalla.

 

Cuando tuvimos a estos 8 jugadores se inició un “plan” de entrenamiento. Se empezó con partidas más pequeñas, a 3000 puntos, a fin de poder jugar muchas en una tarde, practicar los despliegues y probar todas las unidades a fin de hacernos con el ejército (y quitarnos el óxido, ya puestos). El final de este primer estadio fue un torneo organizado en la Colonia de Sant Jordi por la asociación Martell de Migjorn. Los resultados no fueron, ni de lejos, positivos.

Siguiente paso: entrenar a 5000 puntos. En lugar de entrenar tanto en grupo, pasamos a entrenar de forma individual. Algunos de los jugadores se motivaron más, otros se desanimaron y dejaron el equipo, aunque conseguidos algunos substitutos (un poco “in extremis”). Sin más, seguimos adelante con la mirada fijada en otra prueba: un torneo en Goblin Trader. En dicho torneo, también por circunstancias, solo dos de lo ocho integrantes del equipo pudieron participar. Los resultados fueron entre “poco satisfactorios” y “poco concluyentes”…

 

Llegar a manejar un ejército a nivel “ETC” resulta, en algún punto, agobiante. Probar todas las posibilidades, todas las combinaciones, hacer una lista tras otra, explorando hasta la más mínima variación y probarla. Prueba tras prueba, ver los errores y entonces volver a empezar, así, una y otra vez, es algo que puede conseguir que te canses de un ejército. A mediados de diciembre llegué a mi límite personal. Y aún me faltaban por pintar algunas miniaturas. Por aquel entonces empecé a jugar con otros ejércitos para liberarme de la presión y no llegar tan cansado. A resultas de esto acabé cambiando a otro ejército, con lo que me toco volver a ponerme a pintar a lo loco para llegar, seguir entrenando…

 

Casi a finales de enero se planteó un torneo por equipos de tres jugadores, también organizado por nuestros amigos de Goblin Trader. Algunos lo plantearon como la “previa” al gran torneo, otros en términos de divertirse, cambiar un poco, desconectar y pasarlo bien. Apurados de tiempo como íbamos y los últimos cambios de ejército, tuvimos, algunos, que plantearlo como un entreno, una prueba orientativa… y la prueba fue mal. Descarté lista, ejército y volví al plan original, con menos tiempo y recursos.

 

Afrontando la recta final, entregadas listas y con apenas un mes por delante, la cosa se relajó mucho. Ya habíamos hecho todo lo posible, así que no tenia sentido seguir machacándonos. Hicimos lo que pudimos con el tiempo que teníamos, las posibilidades y los jugadores disponibles.

Las dificultades para llegar a Menorca fueron considerables. Mientras yo disfrute de unos días previos recorriendo la isla, mis compañeros llegaban el día antes del torneo. El mal tiempo hizo que el barco no saliera. Tras un cambió de billete por una plaza de avión, con gastos extra, todo a contrarreloj, se pusieron en marcha… una locura. Mientras fui a ayudar a nuestros compañeros menorquines a montar mesas y escenografía, ellos se apañaron para llegar. Tras una cenita rápida nos fuimos al hotel y aprovechamos para repasar la estrategia con la que pretendíamos afrontar el primer cruce.

 

Tras un suculento desayuno en el buffet libre, ¡hay que cuidar los buenos hábitos! Nos dirigimos al torneo. Nuestra primera ronda fue contra Squig Troopers. A tenor de nuestras matrices era un cruce positivo. A la hora de emparejar a los ocho jugadores unos contra otros, nuestras suposiciones no se cumplieron y fuimos a remolque, notándose su mayor experiencia. Con todo sacamos algunos cruces buenos y dimos guerra, aunque tristemente no estuvimos a su altura. Finalmente caímos 70-90.

Este resultado nos dejó en media clasificación de donde sabíamos que nos desalojarían a las malas. Nuestro siguiente cruce, Friendly Mediatabla, eran uno de los peores posibles. Por matrices sabíamos que no podíamos hacer nada. A pesar de ganar algunas partidas, en general caímos de forma estrepitosa. 100-60 en contra.

 

En la tercera ronda nos enfrentamos con Budweiser, equipo mixto de mallorquines y menorquines. Con jugadores inexpertos y un par de huesos en su plantilla, era un emparejamiento que nos venía bien. Cansados tras todo un día de jugar, tratamos de emparejar lo mejor posible, anulando sus mejores jugadores y buscando hacer puntos en el resto de cruces. La suerte nos sonrió y pasamos la ronda con un 100 a favor.

 

Era la hora de irse al hotel, descansar un poco y buscar donde cenar.

El segundo día fue aún más duro si cabe. Enfrentándonos a Pichones Tropicales y nuestro equipo hermano Balearic Goblin Party, nos encontramos haciendo frente a equipos con mucha más experiencia y nivel. Con matrices malas en ambos casos, caímos por la máxima en contra. 100-60 en los dos.

 

Agotados, de buen humor pero exhaustos, pudimos dar por concluido el torneo. Finalmente ocupamos el lugar que ya preveíamos en la clasificación: penúltimo puesto, a solo 10 puntos de Mercenarios y con 50 sobre Budwaiser.

Ya solo quedaba recoger los bártulos y ponernos de camino a Ciutadella a coger el barco.

 

En general la experiencia fue muy, muy positiva. Nos divertimos muchísimo, hubo sorpresas (como nuestro presidente que a pesar de ir de escudo casi se convierte en pichichi del equipo) y sobretodo muy buen humor.

 

Se sea un jugador competitivo o no, se tengo un altísimo nivel o solo regularcillo, un torneo en equipo es una experiencia que merece la pena y un cambio de mentalidad respecto al juego al que estamos acostumbrados. Solo por poner un ejemplo: en un torneo individual un mal cruce te hunde, pero en cambió, jugar un mal cruce para que tus compañeros tengan opciones a la victoria es algo completamente diferente.

En general me siento muy orgulloso de haber formado parte de Guardianes de Equalia. Fue un placer jugar contra todos mis rivales y una suerte luchar codo con codo con mis compañeros de equipo.

 

¿Volverán los Guardianes de Equalia? Solo el futuro lo dirá…

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