La sala octogonal estaba compuesta por paredes de lo que parecía cristal negro, sin embargo nada se reflejaba en su superficie y no había uniones entre pared y pared. Estar en el interior de la sala y no verse reflejado producía una sensación indescriptiblemente Resultado de imagen de ghal marazinquietante. John, el cazador de brujas, observó con detenimiento el martillo que se encontraba en la pared opuesta a la entrada y se permitió un segundo para deleitarse con su extraordinaria manufactura, la profusión de los detalles que lo ornamentaban y las runas de poder que lo cubrían. Con una mezcla de temor y reverencia extendió la mano y la posó en la empuñadura del símbolo supremo del Imperio, no sintió nada, no le invadió una oleada de poder, ni tan siquiera una ligera vibración. El cazador de brujas se giró y miró al resto de sus compañeros de armas que le observaban expectantes, entonces se dio cuenta que todos estaban en guarida y conteniendo la respiración.

-Es el auténtico, no hay duda, es el sagrado Ghal Maraz –, sentenció el cazador de brujas. La respuesta no fue recibida con mucho alivio por parte de sus compañeros sino más bien con desazón, no era para menos.

John volvió a centrar su atención en el martillo, su cabeza se encontraba incrustada en la pared de cristal negro, grietas se extendían por la superficie pero no llegaban muy lejos, un círculo de runas había sido trazado circundando la zona de impacto y ninguna grieta sobresalía del círculo. Un sudor frío recorrió el cuerpo del cazador de brujas, su sexto sentido le advertía que aquella situación podría derivar en un fatal desenlace, aunque el fruto de toda su sangre y esfuerzo estaba literalmente al alcance de su mano. John sintió una vez más no contar con Wanda, aunque no sabía que era lo que lamentaba más, no contar con la ayuda de la hechicera o el hecho de echar de menos a una hechicera.
Finalmente el cazador de brujas se armó de valor y tomó el martillo por la empuñadura, el cristal emitió un leve crujido. Embargado de dudas se encomendó a Sigmar y estiró del arma que se liberó con facilidad. Sorprendido ante la sencillez de la simple acción de liberar el martillo, lo sostuvo y sopesó, indudablemente era el mejor arma que jamás había sostenido, entonces otro crujido le alertó de nuevo.
John miró el agujero que era la zona de impacto y vio en su interior una oscuridad palpitante, un terrible crujir resonó en la sala y las grietas se extendieron en todas las direcciones desplomándose parte de la pared, incluido el círculo rúnico. Una luz multicolor se aproximó a gran velocidad desde la profundidad insondable que se vislumbraba en el orificio y un terrible vendaval entró en la sala a través del agujero en la pared. Un insoportable olor a muerte y corrupción embargó la estancia y un viento cargado de miles de voces disonantes cruzó la sala y escapó a los niveles superiores del Karak.
Entonces, una obscena masa de colores cambiantes e imposibles empezó a entrar en la sala corrompiendo y mutándolo todo con su simple contacto, cientos de ojos inhumanos sin párpado alguno se formaban y desaparecían en la horrenda masa que no paraba de fluir hacia el interior de la sala. El cazador de brujas creyó que iba a perder la razón ante aquella visión imposible de ser contemplada por la mente humana pero se resistió, había llegado muy lejos y no podía permitirse flaquear. Sujetó con fuerza el martillo sagrado y gritó: – ¡Huyamos!.
Las paredes empezaron a derrumbarse debido al efecto corrosivo y mutágeno de la masa que entraba por el portal abierto en la sala octogonal, lo que provocaría que en breve todo el Karak se colapsase y si no huían a tiempo quedarían ellos y el martillo enterrados por siempre en aquella maldita fortaleza enana.
Todos empezaron a correr desesperados hacia los niveles superiores mientras una terrible duda los atenazaba: ¿Habían recuperado el símbolo definitivo que uniría a todo el Imperio o acaso habían sido sutilmente manipulados desde el principio para liberar una entidad demoníaca de poder tan inconcebible que el propio Sigmar había tenido que sacrificarse para arrojarla al abismo disforme sellando la entrada con su propio martillo?

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